“Pero cuando San Martín entró a Lima se estableció un nuevo orden de cosa.” Basil Hall, El Impacto de San Martín en el Perú. Biblioteca del Maestro, Lima 1998.
El protector emitió disposiciones que abarcaban todos los aspectos de la vida peruana, desde aspectos políticos, sociales y económicos hasta normas que contemplan la organización administrativa, las actividades cívicas y aún de moralización de usos y costumbres ancestrales. Precisamente, por esto, se afirmó que San Martín había descuidado su misión militar, por su afán de organizar la vida institucional del Perú, en proceso de emanciparse del yugo español en el Continente.
San Martín también, vio la necesidad de establecer los símbolos patrios creando nuestra Bandera, estableciendo el Escudo de Armas y convocando a concurso para elegir el Himno Nacional. Ese mismo año fundó la Biblioteca Nacional del Perú a la cual donó su colección personal de libros. Su primer director fue Mariano José de Arce.
El libertador dictó la primera Carta fundamental o Constitución del Perú con el nombre de ESTATUTO PROVISIONAL, que fue promulgado solemnemente el 8 de octubre de 1821 y cuyos preceptos, han servido de inspiración y de norma, para la formulación de las diversas Constituciones del Perú Republicano.
Dictó también, la NUEVA DEMARCACIÓN POLÍTICA Y TERRITORIAL DEL PERÚ, Sentó las bases de la organización del PODER JUDICIAL, con el establecimiento de la Alta Cámara de Justicia, dictó normas para la mejor administración de justicia, estableció las MUNICIPALIDADES, como expresión de los gobiernos locales, reemplazando a los ayuntamientos o Cabildos de la época colonial, abolió la Constitución Española; declaró vigentes los códigos y leyes de la metrópoli que no se oponían a la Independencia del Perú; sentó las bases de la Legislación Peruana que se inició, precisamente con todos los decretos y disposiciones dictadas por el gobierno protectoral.
Estableció la libertad de Imprenta, la libertad de comercio, pero no la libertad de culto religioso. Solo se permitía la religión Católica. Fundó la Escuela Normal de Varones 6 para formar docentes con nuevos métodos pedagógicos. Se crea la Guardia Cívica, un cuerpo armado que debía respaldar las medidas revolucionarias. Se expulsó a miles de españoles que no aceptaban la independencia y se les confiscó sus bienes. Prohibió la exportación de metales preciosos a España.
Los debates en torno al tipo de gobierno que debería instaurarse en el Perú concitaron gran interés. Se definieron dos grupos: monarquistas, como San Martín, Bernardo Monteagudo y José Ignacio Moreno; y republicanos, como José Faustino Sánchez Carrión (autor de cartas firmadas con el seudónimo de «El Solitario de Sayán») y Mariano Pérez de Tudela. Para los monarquistas, la república no era la forma de gobierno más conveniente para el Perú debido a la gran extensión de su territorio (en donde la dispersión del poder podría traer la división interna) y a la poca educación de las masas del país (que no serían capaces de gobernarse a sí mismas).
Para los republicanos, en cambio, la madurez política de una nación jamás se consolidaría dentro de un sistema monárquico que limitara los derechos ciudadanos, por lo cual era preferible un sistema republicano. Esta última propuesta fue aceptada por la opinión pública, que exigió la consolidación de la independencia y el establecimiento de la república.
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